Fabricación de piezas de artillería. Hierro forjado y fundido.

El hierro forjado se obtiene mediante el caldeado a las temperaturas más reducidas que permitan los medios técnicos de la época, y trabajando después a mano y con el martillo en la fragua. Esta forma de proceder no era apta para la fabricación de grandes piezas de artillería, de gran volumen, porque exigía una gran cantidad de mano de obra y no permitía la fabricación “en serie” de las piezas, sino una a una.

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Por su parte el hierro fundido (o colado) se obtenía mediante el vertido del material licuado en moldes preexistentes, no requería tanta mano de obra y permitía la producción idéntica de la misma pieza una y otra vez hasta que el molde sufriera algún desperfecto o se rompa.

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Se prefiere fabricar en hierro fundido antes que en forjado, y también se prefiere este método a la fabricación en bronce.

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Fuente: García- Torralba Pérez, E. La Artillería Naval Española en el siglo XVIII. Ministerio de Defensa. 2010.