EL REGLAMENTO DE PIEZAS DE ARTILLERÍA DE 1728

El rey Felipe V, tras su ascenso al trono de España, acometió una serie de reformas para mejorar la situación del país. Entre estas se encontraban las que atañían al Ejército y la Marina y que tenía por objetivo mejorar la capacidad bélica perdida, alzando de nuevo la capacidad de España al lugar que le correspondía para seguir manteniendo el vasto Imperio del que aún gozaba.

Felipe V

Felipe V

El Reglamento de piezas de 1728 se encuadra dentro de esas transformaciones. Tras acometer la reforma general de la artillería del Ejército en 1718, diez años después y siguiendo su estela, se llevó a cabo la naval.

En la reforma de 1728 se instauran las siete piezas que desde ese momento pasarán a ser las que use la Marina española a lo largo del siglo XVIII y parte del siglo XIX. Son las siguientes:

–          A 36

–          A 24

–          A 18

–          A 12

–          A 8

–          A 6

–          A 4

Se establecen estos calibres porque se siguen las indicaciones que se usaban en Francia, principalmente la Ordenanza y Reglamento de 1689. Esta adopción supone un cambio respecto a las piezas artilleras que se venían empleando en nuestro país.

Calibres establecidos por el Reglamento de 1728

Calibres establecidos por el Reglamento de 1728

Aunque no fue la única reglamentación de Artillería que se produjo, si fue la más importante, ya que las realizadas a posteriori  (Reglamentos de 1752, 1765 y 1783/1784) solían aludir a ciertos aspectos muy concretos.

Fuentes:

– GARCÍA –TORRALBA PÉREZ, E. La Artillería Naval Española en el siglo XVIII. Ministerio de Defensa. 2010.

–  REID, W. Historia de las Armas. Editorial Raices. Madrid. 1987.

–  AAVV. Técnicas Bélicas del Mundo Moderno. Editorial Libsa. Madrid. 2012.

Beneficios del bronce frente al hierro en la fabricación de cañones

A la hora de fabricar piezas de artillería en la Edad Moderna se podían emplear dos tipos de materiales: el hiero o el bronce (aleación de cobre más estaño). Cada uno de ellos poseía una serie de características diferentes a la del otro.

Cañón de hierro

El bronce tiene más densidad que el hierro, lo cual le aporta un grado mayor de resistencia por lo que se podía reducir considerablemente el tamaño de la pieza. A su vez esa mayor resistencia permitía cargar mayor cantidad de pólvora que en los cañones de hierro.

Cañón

Las piezas de bronce después de muchos usos avisaban de su mal estado al empezar a agrietarse (entre otros signos). En las piezas de hierro los signos no aparecían con tanta claridad, por lo que reventaban de manera fortuita con el consiguiente riesgo para los hombres que la servían.

Cañón de bronce recuperado en aguas andaluzas

Al final el hierro desplazó al bronce, principalmente por la diferencia económica en los costes de fabricación. El hierro era más barato, por lo que dotar a un navío resultaba más económico con este material que con el bronce, que pasó a ser un recuerdo en las embarcaciones, ya que sólo se fabricaban en bronce (como mucho) los cañones “de caza”.Cañón de bronce

Fuente: García- Torralba Pérez, E. La Artillería Naval Española en el siglo XVIII. Ministerio de Defensa. 2010.