Sistemas de puntería en los cañones del siglo XVIII

Tirando por nivel del ánima: el artillero apuntaba siguiendo la prolongación del ánima de la pieza, lo que se conseguía siguiendo la línea visual determinada por dos muescas practicadas en el lateral del cañón a la altura del eje del ánima, una en la faja de la culata y otra en el brocal de la pieza.

Cañón de bronce. Port de La Selva

Tirando por raso de metales: el artillero apuntaba siguiendo la prolongación de la línea visual trazada desde la parte superior de la culata hasta la parte superior de la boca de la pieza.

Fotografía del autor.

Fotografía del autor.

El problema que plantean ambos métodos de puntería es que no tienen en cuenta los abatimientos del proyectil, a consecuencia de la fuerza de la gravedad y de la resistencia del aire, por lo que, si bien la trayectoria teórica podría representarse por una línea recta, la trayectoria real tenía forma de parábola. Por ello, para compensar los abatimientos del proyectil era preciso elevar la pieza a fin de conseguir que aquél alcanzase el blanco.

Fuentes:

– GARCÍA –TORRALBA PÉREZ, E. La Artillería Naval Española en el siglo XVIII. Ministerio de Defensa. 2010.

–  REID, W. Historia de las Armas. Editorial Raices. Madrid. 1987.

–  AAVV. Técnicas Bélicas del Mundo Moderno. Editorial Libsa. Madrid. 2012.

Las carronadas

Estas piezas de artillería, de gran calibre y escasa longitud, se fabricaron por primera vez en Escocia en el año 1774 gracias a la “Carron Iron Company” (de donde toma su nombre), siendo su inventor Robert Melville que la ideó en 1754.

Las carronadas incorporan un conjunto de características peculiares frente a las piezas de artillería ordinarias: además de su ya mencionado gran calibre y pequeña longitud, consigue reducirse en esta pieza considerablemente el “viento”.

Carronada montada sobre corredera.

Carronada montada sobre corredera.

A su vez la pieza se sustentaba sobre una corredera (aunque esta no era siempre así) de donde partía una rosca de puntería vertical que atravesaba a la carronada por el cascabel. El método de sujeción a la corredera era mediante argollas fundidas en la parte inferior del tubo, ya que carecía de muñones.

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Carronada puesta en batería.

La carronada pesaba, en algunos casos, menos que el resto de las piezas de artillería, por lo que aliviaba el peso en la cubierta, y se empleaba como arma antidotación o para romper la jarcia, mediante el uso de metralla o balas huecas.

Fuente: GARCÍA –TORRALBA PÉREZ, E. La Artillería Naval Española en el siglo XVIII. Ministerio de Defensa. 2010.

Fuente: REID, W. Historia de las Armas. Editorial Raices. Madrid. 1987.

Fuente: AAVV. Técnicas Bélicas del Mundo Moderno. Editorial Libsa. Madrid. 2012.

Beneficios del bronce frente al hierro en la fabricación de cañones

A la hora de fabricar piezas de artillería en la Edad Moderna se podían emplear dos tipos de materiales: el hiero o el bronce (aleación de cobre más estaño). Cada uno de ellos poseía una serie de características diferentes a la del otro.

Cañón de hierro

El bronce tiene más densidad que el hierro, lo cual le aporta un grado mayor de resistencia por lo que se podía reducir considerablemente el tamaño de la pieza. A su vez esa mayor resistencia permitía cargar mayor cantidad de pólvora que en los cañones de hierro.

Cañón

Las piezas de bronce después de muchos usos avisaban de su mal estado al empezar a agrietarse (entre otros signos). En las piezas de hierro los signos no aparecían con tanta claridad, por lo que reventaban de manera fortuita con el consiguiente riesgo para los hombres que la servían.

Cañón de bronce recuperado en aguas andaluzas

Al final el hierro desplazó al bronce, principalmente por la diferencia económica en los costes de fabricación. El hierro era más barato, por lo que dotar a un navío resultaba más económico con este material que con el bronce, que pasó a ser un recuerdo en las embarcaciones, ya que sólo se fabricaban en bronce (como mucho) los cañones “de caza”.Cañón de bronce

Fuente: García- Torralba Pérez, E. La Artillería Naval Española en el siglo XVIII. Ministerio de Defensa. 2010.

Fabricación de piezas de artillería. Hierro forjado y fundido.

El hierro forjado se obtiene mediante el caldeado a las temperaturas más reducidas que permitan los medios técnicos de la época, y trabajando después a mano y con el martillo en la fragua. Esta forma de proceder no era apta para la fabricación de grandes piezas de artillería, de gran volumen, porque exigía una gran cantidad de mano de obra y no permitía la fabricación “en serie” de las piezas, sino una a una.

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Por su parte el hierro fundido (o colado) se obtenía mediante el vertido del material licuado en moldes preexistentes, no requería tanta mano de obra y permitía la producción idéntica de la misma pieza una y otra vez hasta que el molde sufriera algún desperfecto o se rompa.

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Se prefiere fabricar en hierro fundido antes que en forjado, y también se prefiere este método a la fabricación en bronce.

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Fuente: García- Torralba Pérez, E. La Artillería Naval Española en el siglo XVIII. Ministerio de Defensa. 2010.

LLAVE O LLAVE DE FUEGO

Es un mecanismo constituido por un conjunto de piezas cuya acción combinada produce la inflamación del cebo, iniciando el disparo de un arma de fuego.

Llave a la francesa

El uso de la palabra llave fue perdiendo poco a poco terreno con las armas de retrocarga, por una parte porque en la evolución de los nuevos sistemas desaparecieron muchos de los elementos que la constituían y, por otra, debido a la dispersión y cambios sufridos por los que permanecieron y a la inclusión de otros nuevos. Únicamente en las escopetas de corte clásico y en los cierres de algunos tipos de piezas de artillería actuales sigue  con cierta vigencia.

Llave de percusiónFuente: BARCELÓ RUBÍ, B. Armamento portatil español 1764-1939.

ARMAS BLANCAS

Denominadas antiguamente “de punta y corte” se dividen en tres clases: arrojadizas, de puño y de asta.

Las del primer tipo son saetas, flechas, dardos, etc.

Las de puño se distinguen por su aptitud para ser manejadas con una sola mano. Pertenecen a este grupo la espada, el sable, el machete y el cuchillo, y son partes comunes a todas ellas la hoja, la empuñadura y la vaina. Si en un arma de esta clase imaginamos una línea trazada desde la punta al pomo por los puntos medios de la hoja y del puño, se llama ” exterior” la zona que queda hacia el lado por donde se ataca de corte, e “interior” la contraria.

Las del tercer grupo están provistas de un asta o mango de considerable longitud que puede obligar a manejarlas usando las dos manos. Son armas de “asta” entre otras, la lanza, la alabarda, la pica y el chuzo de abordaje, y también constan de cuchilla o moharra, asta y guarnición. También pueden considerarse como tales las largas de fuego cuando están armadas con la bayoneta.

Fuente: Bernardo Barceló Rubí. “Armamento portátil español 1764 – 1939”

ARMAS DE FUEGO

Son las que aprovechan la fuerza expansiva de los gases producidos por la combustión de la pólvora para arrojar un proyectil al espacio.

arcabuz

Las portátiles se subdividen en largas y cortas. Estas se manejan con una sola mano, mientras que para utilizar las otras hacen falta las dos

Tercerola

Constituyen sus principales partes el cañón, la caja o la armadura, la llave o el cajón de mecanismos y el aparejo.

Pistola Astra 400

Dejando a un lado las de la primera época (culebrina o cañón de mano, arcabuz, mosquete espingarda, etc.) por la misma razón que aducimos para las armas blancas arrojadizas, las de aplicación militar son: el fusil, que sustituyó al mosquete en las manos de la Infantería; la carabina, algo más corta, para tropas ligeras; la tercerola, usada por la Caballería, el mosquetón, arma de recurso para los cuerpos que no usaban ninguna de tipo individual en el combate en condiciones normales; la pistola, que fue ideada para la Caballería y terminó siendo el arma de los cuadros de mando y de los individuos con cometidos especiales; y modernamente, el subfusil o la pistola ametralladora.

Subfusil Star Z